by Diana Hoogesteger

Tal como el cuerpo físico se nutre de alimentos, el espíritu se nutre del aire mediante la respiración. Es lo primero que recibimos al llegar a este mundo y lo último que dejamos cuando nos retiramos. “Lo Vital” o Prana es la fuerza de las cosas vivas, la acción involuntaria que nos mantiene respirando, afectando nuestro estado físico, vital, mental, intelectual y causal. La respiración es el hilo que conecta nuestras ocupaciones y pre-ocupaciones del plano mental de regreso a nuestro Ser, de modo que la fluidez de nuestra respiración se torna en la gracia divina que nos llena de Prana, armonizando y conectandonos con nuestro centro cuando la mente nos ha llevado demasiado lejos.
De acuerdo a la Ciencia Kun-Li, el Prana está formado por glóbulos vitales cuya energía es completamente distinta a la luz, pero dependiente de la luz para su manifestación. Es por ello que se considera que en el Universo todo es una manifestación de esta energía. Todas las células del cuerpo se nutren del aire; el sistema nervioso, el latido del corazón, todos los órganos, los músculos y aún la piel reaccionan a nuestra forma de respirar. Por eso aprendemos a relajarnos con la práctica del yoga, armonizando a todo nuestro Ser con la energía necesaria para triunfar con nuestra intención.
La “Intención” es la llave del éxito y es fundamental en la práctica del Yoga. Se necesita de inspiración y de actitud para llegar a la acción consciente que llene nuestra práctica con vida y es por ello que la práctica debe funcionar como un instrumento efectivo para reunir la fuerza que necesitamos para alcanzar nuestros ideales. Los resultados de esos ideales están ligados a la forma en que nos involucramos con nuestra participación consciente y activa. Requiere de una buena dosis de “paz-ciencia” y de concentración al atender nuestra respiración con suficiente persistencia para ganarle la atención a la actividad mental que siempre busca mantenernos ocupados y nos aleja del poder experiementar sentir y escuchar el silencio que reside en nuestro interior.
Al enfocar la mente a escuchar y dirigir la respiración aprendemos a concentrarnos y acceder a un estado meditativo que al principio requiere de un esfuerzo consciente, pero que con la práctica se vuelve cada vez más ligero hasta volverse un goce que abre puertas a más descubrimientos de nuestro ser. Esa gracia en acción fluye con la integración del cuerpo, la mente y el espíritu de nuestro Ser en relación con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, como seres conscientes de pertenecer a un mismo Universo. Fluyendo con gracia y ligereza es posible confiar, entender y sobre todo disfrutar cada vez mas de lo que nos rodea pues nuestra energía vital o Prana es capaz de abrir nuestra percepción para ver con más claridad las cosas y entender mejor cual es nuestro rol en este mundo.
Capsula 1: Se cree que el Prana fluye a través de unos canales llamados nadis. Siendo los principales el Ida y el Pingala. El primero hace referencia al lado izquierdo del cuerpo, terminando en la ventana izquierda de la nariz y el segundo corresponde al lado derecho respectivamente. En algunas prácticas como en el Pranayama, se cree que el hecho de alternar la respiración por una y otra ventanas nasales permite que el Prana fluya por todo el cuerpo.
Capsula 2: El Yoga es efectivamente un medio de auto-conocimiento donde se involucra lo físico, lo psicológico y lo espiritual pero básicamente se trata de una participación responsable que representa nuestra capacidad de acción para responder a los retos que se nos presentan en la vida.
