Spencer Tunick, the famous artist from New York who came to Mexico four years ago to conduct the first of his artistic achievements in this country and document with his camera an unforgettable event of human togetherness. I still remember when I saw the application to join that installation. I considered the possibility of becoming part of that event, but my decision got marred by years of conservative education, ignorance and prejudice, so I yield to others the opportunity to inspire people for change for freedom, and I repressed my inner voice that kept telling me: “do it”.
Fue el 6 de Mayo de 2007, cuando se reunieron en el Zócalo de la capital mexicana más de 18,000 valientes participantes, rompiendo el récord establecido por los 7,000 reunidos en Barcelona en el 2003. Los medios de comunicación y algunos de mis conocidos, no dejaban de hablar de cómo el pueblo mexicano se había unido de tal manera para metamorfosearse en una masa de expresión comunal con forma y alma propias. Lo cual he de reconocer, me hizo sentir un poco de vergüenza, y no por ellos sino por mí, al no haber comprendido el mensaje y el significado de la obra a tiempo.
Hace algunas semanas cuando leí el comunicado de que Spencer estaba en San Miguel de Allende reclutando voluntarios para su próximo proyecto, no lo pensé dos veces y mandé mi solicitud junto con algunas fotos mías esperando ser uno de los seleccionados. No podía creer la suerte de tener esta oportunidad de nuevo y de poder ser parte de esto. Como marco de la edición XVI del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, Spencer quizo realizar una serie de ellos con 25 mexicanos por las calles y monumentos de San Miguel de Allende y la Ciudad de Guanajuato.
Durante la noche no pude conciliar el sueño muy bien; no se si estaba emocionado o preocupado por lo que pasaría en ese momento. Constantemente me venian a la mente flashbacks de un trabajo como modelo en el que tuve que posar desnudo para otro fotógrafo, y donde tuve que soportar que por horas los mosquitos del campo me picaran por absolutamente todo el cuerpo. Por días juré y perjuré -mientras evitaba rascarme las copiosas ronchas sin éxito- que nunca más aceptaria un proyecto de desnudo, y menos a la intemperie; pero como no todos los días uno puede salir retratado por un fotógrafo tan polémico, opté por usar el refrán de “es de sabios cambiar de opinión”… y me convencí de que los mosquitos no se iban a poner tan bravos a esas horas de la madrugada.
Al dia siguiente iba manejando mi auto hacia la dirección acordada con toda clase de pensamientos sobre lo que pasaría aquella madrugada del 23 de Julio. Fuí uno de los primeros en llegar al lugar donde mis ánimos flaquearon al saber que las dos personas que sabia estaban citados también para ese día, habían decidido cancelar en el último momento. Contaba con ellos para darme valor, pero por fortuna unos instantes después llegaron otros dos de los que no tenía idea que habían aplicado. Me dió mucho gusto verlos ahí “al pié del cañon” formando parte del grupo listos para recorrer las calles de San Miguel de Allende como llegamos a este mundo. Tuve suerte pues fuí el primero en posar con una colorida piñata en uno de mis lugares favoritos, frente a los arcos de la zona del Atascadero donde casí no pasaba gente, no había mosquitos y sólo tuve que lidiar con: la cuenta de tres, el frío intenso de la madrugada y por supuesto de las cámaras de video del Festival de Cine que documentaron todo lo sucedido en ese día.
The participants who attended the shooting that day were invited to join a presentation of experimental films at a young culture center in SMA called La Cámara, as part of the International Film Festival of Guanajuato GIFF. Tunick and his wife attended the event with the purpose of doing a new photo shoot in one of the chambers of the place, bringing together a new group of “exhibitionists” who enthusiastically joined the proposal.
Casi todos mis amigos que estaban ahí esa noche firmaron la cesión de derechos. Yo no firmé para esa foto, pues honestamente sentía un poco de remordimiento por haberme puesto en una situación a la que había jurado no repetir; estaba un poco triste de que al final, mi expectativa incial no había sido satisfecha, así que decidí no enredar mas mis pensamientos y pasar de largo. En el inter tuve la oportunidad de conversar un poco con Spencer acerca de su trabajo y aprendí que es una persona extremadamente sencilla y amigable, que se ha tomado muy en serio su trabajo desde que empezó a documentar con fotos y video sus instalaciones de desnudos en público en 1992.
To him the huddled masses become abstractions that challenge a reconfiguration of nudity and privacy, setting aside sexuality to make way for art and freedom of expression.
Hace una semana recibi un email invitandome a participar en la instalación grupal Paz-Cuerpo-Roca en el Charco del Ingenio por las afueras de la ciudad. Este lugar de 100 hectáreas -concebido como un parque monumental que promueve la conservación de plantas mexicanas y la cultura ambiental comunitaria- fue el punto de reunión de aproximadamente 120 personas que el pasado 3 de Agosto formaron parte de esta inolvidable experiencia, y donde me fue muy grato encontrar a muchas caras conocidas.
Among them were people of different age, color, size, position, nationality and ideology; all very focused in this adventure that we knew almost nothing of but that we were very happy to participate in.
Mientras nos dirigíamos hacia la primera locación, pensamos que el evento podría ser cancelado pues se soltó una fuerte lluvia durante nuestra caminata que afortunadamente no duró el tiempo suficiente para aniquilar los ánimos de los participantes y despues de unos largos minutos a la intemperie, el mal tiempo nos dejó para dar paso a un paisaje de ensueño con un cielo despejado, roca recien lavada, hierba fresca y cactus.
Una vez dada la orden para quitarnos la ropa hubo un poco de nerviosismo que fue desapareciendo rápidamente a medida que más personas terminaban de desvestirse. En unos instantes estuvimos todos listos para recibir indicaciones sobre el lugar que ibamos a ocupar dentro de la primera instalación. No nos era posible usar zapatos entre las rocas y aunque hacía un poco de frío, nadie se quejó o demostró enfado, sino al contrario, la actitud de todos los asistentes fue de cooperación y de humildad.
A medida de que pasamos de una locación a otra, tuvimos en ocasiones que escalar rocas de gran tamaño y pisar la tierra descalzos, sintiendo un gran respeto y cuidado por la naturaleza a nuestro alrededor; los cuerpos iluminados por esa luz espectacular hacian contraste con la tierra y las plantas de una forma que nunca imaginé poder presenciar y a momentos logré sentír una gran paz interior y un desapego del ego impresionantes.
As we left behind our belongings -the things we take for granted that define us as individuals- we realized that we can integrate our species and experience for the common good in harmony with nature. At the end of it, I knew, it was because of this message what my unconscious had been looking for, and it was for this learning that my inner voice kept saying “do it”. All that is left for me to say is: Thank you Spencer Tunick!
Text by Juan Carlos Sedano. jcsedano@hdhottdog.com






































